¿Qué más puedo decir?: ‹‹El desplazamiento metafórico de Don Quijote de la Mancha en el ámbito cinematográfico››, por Adrián Rivera Arco

‹‹El desplazamiento metafórico de Don Quijote de la Mancha en el ámbito cinematográfico››

Adrián Rivera Arco



La Historia, con hache mayúscula debido a que respecta al trayecto histórico del cine, es un producto artístico compuesto por una dualidad de miradas: la observación de los creadores que retratan una porción del mundo y la de los espectadores que se enfrentan a la pantalla en un intercambio estético profundamente íntimo y personal. Nuestra relación con las imágenes es principalmente empática, emocional. En este sentido, el cine es un lenguaje artístico con su propia semántica y ortografía. Por ello, es importante conocerlo para enriquecer nuestra experiencia como espectadores.

Existen ciertos aspectos significantes si cuestionarnos de qué manera Don Quijote de la Mancha ha impulsado el proceso de creación cinematográfica, puesto que ha servido de inspiración en la construcción de numerosos personajes célebres con la finalidad de desarrollar ciertos caracteres quijotescos. En consecuencia, multitud de cineastas han propuesto en sus obras un patrón narrativo quijotesco, como el lector/imitador romántico.

Bien es cierto que no existe habitualmente un tema de gran interés en torno a las adaptaciones cinematográficas de esta novela, pues vagamente se ha tratado la cuestión sobre el impacto en el cine que ha desencadenado el mito de Don Quijote.

El actual artículo se ocupa de la metaforización quijotesca en el cine desde una perspectiva conductual, con el propósito de extraer una serie de conclusiones teóricas acerca de dicha aplicación al estudio comparado de cine y literatura. Se debe incidir, además, en que dicha metaforización no implica la reproducción literal de la identidad del personaje cervantino o de las peripecias en que se ve inmerso. El presente estudio consiste en exhibir un repertorio de personajes, coherentes y ordenados, que servirán como vía para construir una breve hipótesis basada en muestras fílmicas rigurosas, en las cuales se maneja un corpus acerca del mito quijotesco realizando varios análisis de personajes cinematográficos.

En primer término, y con profundo desafío, entendamos qué significa el mito quijotesco: Don Quijote de la Mancha inicia una nueva versión de una vida mientras se encierra en el argumento de numerosas aventuras. Alonso Quijano no solo prescinde de su identidad, puesto que crea grandes recurrencias en virtud del hidalgo al que representa. Estas figuraciones quijotescas, más que una duplicación identitaria, manifiestan un relevante desplazamiento metafórico.

Por estos motivos, hay ciertos protagonistas en cuanto al cine que poseen rasgos quijotescos respecto a su núcleo semántico. Una de estas evidentes muestras de imitación se establece de manera rigurosa en Desmontando a Harry (Woody Allen, 1997). Allen retrata al escritor Harry Block, cuya vida se confunde con la literatura que escribe. De este modo, el mecanismo de conversión comparte rasgos similares, pues si Cervantes transforma la realidad de Quijano para que sea protagonista de una ficción literaria, el cineasta establece este mismo rasgo con su protagonista para que conviva en aquellos pasajes literarios a los que él mismo dota de contenido.

Asimismo, no podemos obviar El moderno Sherlock Holmes (Buster Keaton, 1924), en que un proyeccionista intenta convertirse en detective por medio de las películas que él mismo proyecta a diario. El frustrado detective compensa sus ineficaces dotes detectivescas con distintas ensoñaciones en las que ambiciona convertirse en un héroe de la pantalla grande para salvar a su amada. Finalmente, Keaton traslada a su personaje del medio realista al fílmico y a su vez fantástico, pues lo convierte en una modelo de imitación introduciéndole en una de las películas que proyecta para dramatizar aquellos hechos con los que ha soñado. En consecuencia, el protagonista se introduce en el mundo onírico como recurso narrativo. Combina, por tanto, elementos de la modernidad e incluso elementos de lo real-maravilloso. Además, una de las diferencias más notables de ambas obras es que mientras que nuestro personaje, el detective, tras abandonar el ámbito ficcional sí puede continuar con su vida y poner en práctica todo aquello que ha aprendido en su viaje tanto extrospectivo como instrospectivo, Alonso Quijano no. Porque Don Quijote sigue viviendo en la mente de todos aquellos que lo han conocido; muere habiendo aprendido tanto el valor real como el ficticio. Entendemos que ambas obras se estructuran de forma temporalmente circular, porque los hechos giran en torno a nuestros héroes, y las aventuras condicionadas por los viajes, cuando llegan a un punto culminante, vuelven a su origen.

Ahora, ¿qué sucede con aquellos quijotes femeninos que conviven con ciertos conflictos entre imaginación y realidad anti-romántica? Averiguamos varias muestras en Bailar en la oscuridad (Lars von Trier, 2000), en que una mujer invidente abandona su sórdida existencia articulando su insatisfacción por medio de su imaginación, concretamente, recurriendo a números musicales en que, por primera vez, puede ver. Además, El laberinto del fauno (Guillermo del toro, 2006), nos presenta a una niña con imaginación quijotesca que construye un mundo ilusorio basado en cuentos infantiles. No obstante, del Toro traslada en este cosmos toda la crueldad de la realidad circundante que proviene de la posguerra española. Es interesante, también, detenernos en el aspecto de la realidad y de la ficción que vive nuestro hidalgo. En el caso de Quijote son los libros de caballerías los que trastocan su mundo y transforman su realidad; influencia de la que Quijano se verá influenciado para que Don Quijote cobre vida. Asimismo, el factor de la conciencia es importante, ya que si para Alonso Quijano esta influencia nace de modo inconsciente, para Ofelia, la protagonista de este film, se produce un encantamiento de manera irracional. Sin lugar a dudas, la imaginación es el vehículo para transfigurar el mundo circundante y elevarlo, y, como muestra elemental de esta cuestión misma, ejemplificamos con La vida es bella (Roberto Benigni, 1997), ya que se trata de un ejemplo fundamental para retratar la discrepancia entre imaginación figurada y realidad. Aunque, en esta ocasión, el Quijote es lúcido e inventa una realidad alternativa característica para que su hijo no abandone las ilusiones propias de la infancia.

En última instancia, ejemplificamos con El corazón del guerrero (Daniel Monzón, 2000), en que tenemos una evidente transferencia del mito a la pantalla. Con posibilidad, se trate del producto que reúna mayores núcleos del mito quijotesco. La obra posee fuerte literariedad referente a la fuente cervantina, debido a que el protagonista, Ramón, genera una vida paralela impulsada por su afición a los relatos de guerreros y amazonas mientras consume sustancias alucinógenas. De este modo, su geografía imaginaria lo sitúa al margen del mundo real. Ramón, inmerso en dicha vida imaginada en que convive, suplanta su propia identidad, como bien le ocurre a Don Quijote de la Mancha. A propósito, hay un instante en que Ramón salta a una piscina creyendo que se trata de un tipo de impulso para llegar a combatir en batalla (¿no resulta evidente la referencia de los molinos de viento?). De hecho, el mecanismo de conversión comparte rasgos similares, pues si Cervantes transforma la realidad de Quijano para que sea protagonista de una ficción literaria, Monzón altera a su personaje por medio de sustancias alucinógenas con la finalidad de explorar los conceptos de realidad-ficción. Por esta razón, en El corazón del guerrero se reproduce una actualización del clásico cervantino. Ramón solo actúa en función de los parámetros de la ficción que surge en su cabeza. Por tanto, comprendemos que la figura de Cervantes, así como de su personaje quijotesco, tiene gran relevancia en el proceso de creación de Monzón. Asimismo, dicho personaje se encuadra en un patrón narrativo quijotesco y, de manera consecuente, se traslada como una transposición del mito.

Sí, es incuestionable que existe gran influencia de Cervantes tomadas para la construcción del héroe con la finalidad de crear una historia a la altura de las expectativas de su producción. La realidad-ficción que ambos autores forjan y reflejan por medio de sus protagonistas sirve para delimitar y analizar entre la realidad y la ficción, y, aunque cada uno de ellos la enfoca desde una perspectiva desemejante, ambos son expertos en abarcar la extrospección para ahondar en la actitud introspectiva de sus personajes.

En conclusión, las huellas quijotescas en el mundo cinematográfico, en ocasiones, no delimitan entre el mundo real y la fantasía. En el carácter dual, como sabemos, existe un sinfín de mundos y existencias paralelas. Es indudable que nos encontramos con un manifiesto en que la variedad y la complejidad del mito quijotesco tiene lugar entre literatura y cine, entre distintos y sutiles modos de relación que se reproducen entre sí. En este aspecto, se interpone la necesidad de concebir las muestras anteriormente señaladas como grandes ejemplos de intertextualidad, que no hipertextualidad, puesto que el actual estudio ha consistido en el transvase de elementos entre literatura y cine, que se produce a menudo con la mediación de un género cinematográfico. Por estas razones, son mayores los ejemplos que encontramos si extendemos nuestro trabajo, para, de esta manera, cohesionar argumentos fílmicos con el propio texto cervantino. 

En suma, la literatura no solo es un depósito de argumentos y motivos, géneros y temas, mitos y formas… En realidad, la literatura juega un papel fundamental a través del cual emerge el significado del cual interpretamos ese arte llamado cine.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué más puedo decir?: ‹‹El viaje del héroe parte II: el caso de Anselmo››

Blog con(V)erso