¿Qué más puedo decir?: ‹‹El viaje del héroe parte II: el caso de Anselmo››
Hace diez años se publicó en Ediciones de Ponent una novela gráfica que supuso un antes y un después en la concepción del cómic visto desde el colectivo LGTBIQ+, ya que narra las aventuras musicales de un personaje abiertamente homosexual. Se trata de Anselmo, en ocasiones veo divas, del autor y profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche Fernando Fernández Torres, conocido artísticamente como Fefeto.
En él, vemos cómo Anselmo tiene que lidiar con el don que le ha sido otorgado por parte de la divinidad musical: encontrarse con las repentinas apariciones de las divas del pop. Estas le darán las claves musicales para conseguir el propósito que le ha sido encomendado: componer la canción con la que ganará el festival de Eurovisión. Todo ello en una época muy complicada para el colectivo como lo fueron los 80 y los 90. Con un toque de humor, reivindicación y mucha creatividad, este cómic es una excelente revisión de los referentes del colectivo. Revisión, por cierto, que era totalmente necesaria por su novedad y su pertinencia en el mundo de la novela gráfica.
Portada de la edición de 2013 de Anselmo, en ocasiones veo divas
En esta
obra observamos que el lugar de partida del héroe es un pueblo genérico de
España. Aunque los que conocemos al autor, siempre supimos que la ambientación
estaba basada en su pueblo, Ibi (Alicante), en ningún momento se dice la
procedencia de Anselmo. Esto es relevante con respecto a la secuela que se
acaba de publicar (2023), ya que en ella sí que ubican las raíces del personaje
en Ibi[1].
Sin embargo, lo importante aquí
es que el esquema del ‹‹monomito›› se cumple a la perfección: un personaje
reprimido por la sociedad en la que vive recibe una señal[2] que le indica que su destino
como músico es ganar el festival de Eurovisión. Este mandato, por cierto, viene
de un ente divino conocido como ‹‹El señor de las estrellas››[3]. Con ayuda de varias maestras
y maestros (los y las divas), Anselmo irá preparando la gran gala, no sin antes
tener que enfrentarse al que se resolverá como el villano de la historia: un
cura llamado Natalio, conocido artísticamente como ‹‹El Padre Molón››, quien le
robará, no solo el protagonismo en la gala y su canción ‹‹Libérate otra vez››,
sino también la ansiada actuación a través de un exorcismo, con el objetivo de,
por un lado, ‹‹sacarle al demonio›› de dentro, y por otro, destrozar el
festival desde dentro. Al final, y por culpa de estos hechos, que enfurecen a
Madonna, David Bowie, Freddie Mercury o Dolly Parton, vemos como sus visiones y
su mancha en forma de estrella en el glúteo desaparecen. El destino, por tanto,
decide ‹‹castigar›› al héroe quitándole su poder. Como vemos, la historia se
queda totalmente abierta, por lo que tendremos que ahondar en su segunda parte
para comprender cómo se culmina el viaje de Anselmo, que acaba desaparecido de
los focos tras los hechos ocurridos antes de llegar al festival.
Siguiendo el esquema de Campbell
y Vogler, sobre el «viaje del héroe» podemos entender que este no ha llegado a la cúspide de su
destino porque necesita realizar el proceso de resurrección. En este punto de
la historia, el villano ha conseguido que el protagonista acabe por desistir de
los focos y, por tanto, que niegue su destino. No obstante, como veremos en las
siguientes líneas, el destino se caracteriza, precisamente, por no poder evadirse
y, antes o después, vuelve a aparecer para bien de Anselmo (y de sus lectores,
dicho sea de paso).
En la segunda parte vemos que, tras un tiempo sin recibir la visita de las divas del pop, Anselmo pasa sus días en la ciudad de Alicante, alejado del pueblo donde nació. En Alicante se ha convertido en un referente total para la escena del colectivo, por lo que la vuelta a casa y su enfrentamiento con los fantasmas del pasado serán un verdadero mazazo para él. También descubrimos que en la gala de Eurovisión en la que él tenía que actuar, fue el ‹‹Padre Molón›› quien realizó la actuación con la canción que Anselmo había compuesto para la ocasión: ‹‹Libérate otra vez››.
Imagen publicitaria del recientemente publicado Anselmo,
traigo un cantar
Además, siguiendo el momento vital del personaje en el que se había quedado en la precuela, veremos el renacer del héroe cuando parecía que todo estaba acabado. La vuelta al pueblo materno para reformar la casa familiar que recibió como herencia de su madre, fallecida por el mileycyrusvirus 24[4], será la excusa perfecta para reencontrarse con su tormentoso pasado. Por lo tanto, la denominada ‹‹vuelta a casa›› se cumple, fundamentalmente, porque en la precuela no llegó a convertirse en héroe en el lugar que lo vio partir, rasgo fundamental según los estudios de Campbell y Vogler.
Asimismo, creo muy necesario
remarcar que, si bien en la precuela teníamos a un villano muy caracterizado
(el Padre Molón), en la secuela encontramos una suerte de pueblo homofóbico
representado por su parte más casposa, que reivindica una tradición patriarcal,
heteronormativa y cristiana. Además, hay un personaje que se nos vuelve
antagónico en un momento inesperado. Se trata de Adrián Lozano, la pareja de
Anselmo al inicio de la secuela. Este personaje trabaja como guionista de un
programa de televisión llamado ‹‹Bámbola›› (parodia del archiconocido ‹‹Sálvame››)
y, presa de los celos por haber dejado escapar a nuestro protagonista, decide
publicar en prime time una fotografía sexual comprometedora de Anselmo con
Santiago Sebastián Becerro, conocido como ‹‹El Torero Trapero››. Este personaje
viaja a Alicante en ese momento para hacer una corrida en la plaza de toros y Anselmo
tiene un idilio con él vía Cerda App[5]
antes de volver a Ibi. Anselmo, como venganza por el trato recibido por Adrián,
le manda la fotografía antes mencionada, en la que aparece en la cama junto a Santiago.
Todo esto causa el revuelo necesario para que el pueblo anteriormente citado e
incluso la madre del torero carguen contra él y le hagan una pintada en su casa
que nos resulta familiar: ‹‹anti-LGTBI››[6]. Por lo tanto, estamos ante lo
que Campbell y Vogler denominan ‹‹el abismo›› del héroe. Es decir, estamos ante
la posible recaída antes de la resurrección final del protagonista.
Mientras ocurren estos hechos,
Anselmo vuelve a recibir la visita de las divas del pop internacional, ahora
actualizadas y actualizados[7] al momento en el que vivimos,
sin dejar a un lado, obviamente, a las referentes y los referentes del pasado.
Por lo tanto, ese maestro que guía el camino del héroe vuelve a aparecer para
que nuestro protagonista se introduzca en el pseudónimo de ‹‹La Ambición Castaña››
y culmine su destino en la nueva gala de Eurovisión que se celebra ese año,
cantando el tema ‹‹Breaking Bitch›› que, esta vez sí, se convertirá en la
definitiva consecución del destino heroico por parte de Anselmo. Además, cabe
destacar en esta parte de la obra que, en el pueblo, Anselmo recibe el apoyo
necesario como para poder seguir adelante y ‹‹liberarse otra vez›› de los
fantasmas del pasado. Aquí son fundamentales los personajes de Jesús María
(‹‹Mara››) y su madre ‹‹Doña Merce››, vecinos de la fallecida madre de Anselmo
que pasarán junto al él la pandemia y el linchamiento homófobo. También son
importantes en este punto los personajes de Fulano y Mengano, uno de ellos
inspirado en el propio autor, Fefeto.
A mi juicio, el final de la
novela gráfica resulta perfecto por varios motivos. Por un lado, el héroe
consigue redimirse de su pasado y se convierte en referente en su pueblo. Por
otro lado, se convierte en el maestro de un pupilo que nadie esperaba: Santiago,
ahora rebautizado por Anselmo como Luis, el torero anteriormente mencionado.
Con un giro de los acontecimientos, nos enteramos de que Anselmo rescata de una
clínica de ‹‹desintoxicación homosexual›› al torero con el que había tenido el
idilio, puesto que la madre de este lo había internado allí con el objetivo de
‹‹curarlo››. No obstante, haciendo una clara referencia a Thelma y Louise,
vemos cómo Anselmo lo recata del lugar y cómo se alejan en un coche que
representa la liberación y la consagración de Anselmo como el héroe que es.
Imagen creada por mí en Canva
Como ya dije en la primera publicación sobre este tema (Daft Punk y el viaje del héroe), siempre acaba por salir mi lado docente. Aunque pueda parecer obvio, el conocimiento de estas obras por parte de nuestro alumnado es de vital importancia para que eliminen sus prejuicios sociales contra los colectivos que siempre han sido vapuleados. Si bien es cierto que en estas dos novelas gráficas hay algún contenido un tanto explícito para según qué edades (lo digo sobre todo por la posible reprimenda del colectivo de padres y madres)[8], creo que, eligiendo bien las viñetas a trabajar, el alumnado de un primero de bachillerato (incluso un cuarto de la ESO) podría enfrentarse con naturalidad a esta lectura junto con actividades muy interesantes (en este post no me voy a extender en ello).
Para concluir, y recordando lo que se ha mencionado antes, la secuela recientemente publicada es un ‹‹musical transmedia››, esto es, una novela gráfica que tiene elementos que nos llevan a otras vertientes artísticas para disfrutar por completo de la experiencia narrativa. Cada uno de los siete capítulos tiene un videoclip animado que nos incrementa musical y visualmente el contenido de la historia en cada momento. Además, la música está compuesta por artistas de la zona de la Foia de Castalla, comarca en el que se ubica Ibi. Como ejemplo, rescato la canción ‹‹Orgullosa, borracha y fina››, del grupo musical La vicentica, que os recomiendo al 100%.
Miniatura del videoclip del capítulo 4, ‹‹Marica alicantina››
[1] El motivo de introducir, esta vez sí, las calles del pueblo de Ibi como referencia, se debe a que Fefeto sufrió un ataque homofóbico por parte de uno o varios energúmenos. El autor pintó un mural representando el beso de Britney Spears y Madonna, encargado por el Ayuntamiento de la localidad, que fue emborronado y al que le pusieron un lema: anti-LGTBI. Además, con la rabia que tienen los intolerantes, cuando el pueblo entero se volcó con el autor, le pintaron ese mismo lema en la puerta de su casa. Estos hechos aparecen en el cómic aplicados a la vida de Anselmo. A propósito de esto, dejo el enlace de mi aportación en forma de soneto en la revista literaria de la Universidad de Alicante, Vírgula: http://hdl.handle.net/10045/129216 (Vírgula. Revista del Grado en Español: Lengua y Literaturas. 2022, 4: 61-62)
[2]
Esa señal, además de tener sus visiones con las divas del pop, es una marca en el
glúteo con forma de estrella que lo identifica como ‹‹el mesías del pop››. Esta
marca desaparecerá al final de la primera novela gráfica y reaparecerá al
inicio de la segunda.
[3]
Esta es una alusión muy clara al Nuevo Testamento, pero actualizado a la escena
LGTBI. ‹‹El señor de las estrellas del pop›› (Dios), manda a la tierra a su
hijo Anselmo (Jesús) con el objetivo de sacrificarse para salvar al colectivo.
[4]
Resulta muy cómico que este virus sólo afecta a las personas heterosexuales,
por lo que se hace una crítica muy ácida a todos esos comentarios de odio y sin
argumentos promovidos por cierta parte de la población más tradicional. En el
videoclip de este capítulo de la novela gráfica, observamos a uno de los
personajes decir: ‹‹cuidado con Anselmo, que te puede contagiar; si te toca, te
hace gay, ya lo verás››, lo cual resulta irónico teniendo en cuenta que, en la
ficción, pasa totalmente lo contrario.
[5]
Con esta app, Fefeto está haciendo referencia a la conocida aplicación para
ligar, Tinder.
[6]
Como se puede observar, durante toda la novela gráfica, el autor trata de poner
el foco en los prejuicios sociales que hemos adquirido en España, precisamente,
para quitarles a los que se han adueñado de la falsa patria los referentes
identitarios. Creo que el idilio homosexual entre ‹‹El Torero Trapero›› y
Anselmo, junto con la reacción casposa de parte del pueblo ante este hecho, son
una muestra de ello.
[7]
Actualizados, hasta tal punto, que los encargados de decidir que sea Anselmo
quien representa a España en este nuevo festival de Eurovisión son los
fantasmas de C. Tangana y Taylor Swift.
[8]
A este respecto, el autor dijo en la presentación de este cómic que en la novela
gráfica no hay nada subido de tono comparado con lo que se puede ver, por
ejemplo, en la televisión.
Excelente entrada. La podrías haber aprovechado para la asignatura ;). Además, esperamos contar con Fefeto pronto en el Aula de cómic de la UA. Y un día de estos, seguro que nos cruzamos por Ibi.
ResponderEliminarMuchas gracias, José. Nos veremos seguro por Ibi y, si no, por el Aula de cóimc de la UA ;).
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